viernes, 19 de octubre de 2007

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La noche sin sueño ni sueños fue demasiado larga. Tan larga como la uña del largo dedo helado del miedo. Ese que hurga la tibieza terca de mis entrañas y las paraliza, las retuerce, las anuda en un agónico suspiro que me hace bajar los ojos.

Vi la luz del sol antes de que asomase su cara ineludible.
Caminaba.
Caminaba y pensaba que también estaba viendo la muerte antes de que nos diera la cara.
Estaba tan presente como la luz.

Tropecé con los guijarros flojos del camino que se metieron entre la suela despegada y mi zapato chueco.

Iba a verte, hermano.

La noche sin sueño con sueños inventados es demasiado larga. Tan larga como la pipa de los recuerdos que ahúsan el presente. Sacudo el humo, quiero el hoy, ese donde no estás porque sos milagrosamente ayer.

Veo la luz del sol antes de que asome su cara ineludible.
Espero.
Espero y pienso que el pasado se torna tangible desde aquellos larguísimos años en los que, empecinadamente, sostuve tu mano y no desvié nunca la mirada.

Tropiezo con los guijarros flojos de tu soberbia indiferencia que se meten entre la sangre que portamos y mi alma chueca.

Venís a verme, hermano.

3 comentarios:

Gianina Casella dijo...

Lei devorandome cada una de las frases hasta sentir que mi alma lloraba, no de pena. Esta vez de emocion.
Emocion de encontrar tan hermosas palabras, certeras y profundas salidas de una mujer valiente, que nunca desvio la mirada, ni la pisada.
Mis zapatitos lustrados caminaron por tenebrosos lugares, siguiendo los zapatos llenos de dolor y esperanza de mi madre. Alli estuvimos, también.
La soberbia indiferencia que vino despues, inesperada y desgarradora, nos robo la voz, nos tiro al cajon del anonimato y el olvido.
La noche fue demasidado larga.
Y la uña larga puntiaguda, filosa y mugrienta del miedo duele, duele incrustada en las entrañas mismas.
Gracias, Katia, por darme ganas de contar, de recuperar la voz.

Cecilia dijo...

Mi alma si llora de pena al leer estos relatos.
Admiro la vlentía de éstas heróicas mujeres.
Un beso enorme Katia.

Anónimo dijo...

Se me quedó en la cabeza: esa noche sin sueño con sueños inventados, que de repente se nos antoja ‘demasiado larga’. Se me quedó en la cabeza. Y el resto en el corazón… y en mi alma chueca.
Lindo de veras, Katia. Muy lindo.